MOULIN ROUGE – POR MARIO ANDREANI

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El 20 de abril de 1.998 Diego Latorre delantero de la institución más importante del universo, el incomparable e inimitable Boca Juniors pronunció una frase que seguramente no imagino estaba destinada a perdurar en el tiempo y convertirse en un clásico para expresar las luchas intestinales en un ámbito determinado.

“Boca es un cabaret”, dijo gambetita y nada me parece más apropiado para describir los escándalos que ofrece la comunidad médica en la ciudad de Tartagal en tiempos de pandemia, hay una sucesión de hechos, unos tras otros que superan cualquier perplejidad imaginable.

Empecemos por el famoso positivo negativo de Aguaray, sin ánimo de cuestionar el resultado, las idas y vueltas de la autoridad sanitaria para explicar las razones y las autorizaciones para que una pareja proveniente del sur del país traslade en pleno desarrollo la cuarentena de un hotel de Tartagal a una casa particular de Aguaray derivó en un obvio relajamiento con 25 contactos hisopados y toda una población alterada.

Luego el show continuo con el paciente cero que demostró que la frontera en Salvador Mazza parece más permeable que los pasos clandestinos al permitir que dos personas provenientes de un país con COVID ingresen sin advertir la necesidad del protocolo de cuarentena y cuyo derrotero los depositó en una clínica privada donde fue atendido por un médico (luego positivo de COVID) de su misma nacionalidad que parece omitió preguntar a un paciente de ACV de dónde provenía y mucho menos solicitar la historia clínica (protocolo médico), justificando su proceder con el argumento del documento argentino (milagro de la política, se puede nacer en dos lugares distinto al mismo tiempo), en medio del baile un galeno con representatividad política nacional y popular señalaba sin ningún argumento comprobable que una empleada doméstica del contagiado profesional era la causa por el solo estigma de ser boliviana, mientras tanto en horas de la noche el hospital sacaba, ambulancia mediante de la ciudad de Tartagal al Dr. Gandarillas cometiendo el peor error de todo el proceso, si una imagen vale más que mil palabras, esta fue lapidaria, el mensaje no podía ser más contundente “No estamos preparados para atender COVID”, sino había urgencia porque derivar?, porque a esas horas ?, trocaron una imagen de solidez en otra de debilidad extrema y lo más probable sin motivo que lo justifique.

Si usted cree que esto no puede superarse, espere que puede sorprenderse escuchando confirmar a la ministra de salud la identificación del paciente cero antes que al mismo se le hubiera hecho el hisopado, pero para que no falte el toque internacional una funcionaria de salud de Yacuiba, odontóloga autoproclamada especialista de 60 días en COVID no dudó en afirmar que el paciente cero no era cero y que al pobre lo habíamos contagiado nosotros, destruyendo así toda nuestra tesis doctoral.

Pero esto es Moulin Rouge y obvio aunque no pertenezca al colectivo medicinal no podía estar ausente, una funcionaria municipal desde su cátedra de dedicación exclusiva en Facebook nos interpelaba a los tartagalenses preguntando “porque creíamos que el COVID no iba a llegar”, que nos hacía pensar que estábamos inmunes?, alguien debería hacerle notar a la funcionaria que pese a la pretendida ignorancia supina de sus conciudadanos, a nadie se le ocurrió que no iba a llegar, lo que se cuestiona es cómo llego.

Luego asistimos al espectáculo de la colchita y el caloventor, profesionales médicos sin capacidad de resolver cuestiones domésticas para evitar llevar las miserias a la opinión pública, circunstancia que haría las delicias del nefasto Rial y aunque no tengamos la calle Corrientes cuna de la revista teatral, fue imponente la asistencia al casting para subir al escenario con opinantes de uno y otro sector dispuestos a extender los sonidos de la campaña.

Pero el show nos tenía reservado un último (será el último) acto, en una entrevista al matutino del Senador Romero, la conducción del hospital Perón vinculo los reclamos del Dr. Cerruti a cuestiones políticas, como siempre sin identificar la cuestión ni la cabeza detrás de los reclamos, pero sin mucho esfuerzo podemos suponer que se refería a la última calesita electoral cuyo premio si sacas la sortija es irte a vivir solidariamente a Salta, pero sin dudas las declaraciones se hicieron sin barbijo y obviamente sin aportar más elementos que la palabra también se expresó que las motivaciones eran económicas dejando como títeres obsecuentes de los patrones a todos los profesionales de la salud privada (la mayoría transita los dos ámbitos), colocándose del otro lado dejó claro que todo se traduce en plata y no les miento, en un momento de misticismo discepoliano vi a Hipócrates llorar junto al BMW, como en toda función finalizando la misma, las caretas ceden al rostro.

La respuesta de la clínica fue un extenso comunicado, como siempre se le pide a la prensa que lo lea sin ensuciarse ellos con el micrófono, manteniendo la prudente distancia social, sin nombre propio y sin identificación de hechos, desde otro lugar como la gente bien (bajen de la nube, vivimos revolcaos en un merengue), con enumeración de historia y virtudes pero sin mencionar matricula ni nombre del infectologo que los asesoro y preparó el personal para tales circunstancias, en definitiva todo un culebrón mejicano sin Verónica Castro, sin cobro de entrada y como ameritan las circunstancias para disfrutar en redes sociales, radio y TV.

Para evitar vuestra sensación de vacío y como líneas arriba les mencione la tesis doctoral no pretendo apabullarlos con la misma, pero les dejo la conclusión en tres máximas.

1°-. Que no te agarre el Corona Virus
2°-. Si te agarra que sea asintomático
3°-. Si estornudas hace la gran Gandarilla.
Para no ensimismarme en un mensaje negativo quisiera referenciar algo de un hermoso musical y expresarles:
“cuando parece que ya no podemos creer”, cuando nada parece valer la pena, cuando no divisamos ni las penumbras al final del túnel, se lo dice un pesimista, solo se necesita un millón de sueños.

Mario Oscar Andreani

Nota:

Porque cada noche que me acuesto en la cama
Los colores más brillantes llenan mi cabeza
Un millón de sueños me mantienen despierto
Pienso en cómo el mundo podría ser
Una visión del que veo
Un millón de sueños es todo lo que va a tomar
Un millón de sueños para el mundo que vamos a hacer.
(Fragmento del musical el gran showman).

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