El Conglomerado de Tartagal – Por Mario Andreani

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Recuerdo que uno de los hechos que más llamó mi atención durante la década del 90 auge del neoliberalismo y el proclamado fin de las ideologías de Francis Fukuyama, era la utilización de la semántica para describir sobre todo en materia económica la exclusión del sistema de una parte importante de la población en Latinoamérica, Argentina se exhibía cuan orgullosa de ese modelo que dejo sin trabajo y carente de cobertura social a un sector muy amplio de la sociedad y cuyas consecuencias posteriores arrastramos sin atisbos de solución.

Se trata de eufemismos “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”, en otras palabras edulcorar la realidad, en criollo básico MENTIR, para citar ejemplos de esa década del 90 podríamos mencionar expresiones tales “precarización laboral, consolidación fiscal, crecimiento negativo, beneficio negativo etc., toda una utilización del lenguaje tendiente a decir sin decir.

Esto vino a mi memoria cuando después de tres muertos y 21 casos prácticamente en un solo día escuchamos decir a las autoridades sanitarias que Tartagal tenía el virus en conglomerado, referido obvio al COVID 19, otra vez la semántica, el eufemismo de algo que es innegable, en nuestra ciudad el virus tiene circulación comunitaria es decir se escapó de los nexos y se encuentra campante en la calle.

Cuál sería la diferencia entre decirlo de una manera u otra, la misma es abismal referida a la política de tratamiento del virus, una cosa es tener el virus ubicado en una zona o tenerlo circulando en la ciudad.

Hace unos días a un destacado infectologo le preguntaban sobre el hecho que la cifra diaria de infectados había superado las 7.000 personas y este respondía que eso demostraba el éxito del testeo y cuánta razón tiene, ese dato significa que sacaron de la calle 7.000 potenciales contagiadores y lo colocaron en aislamiento y así día a día, está claro que cuando se trata de circulación comunitaria al COVID hay que salir a buscarlo, es suicida quedarse a esperarlo.

No hay ninguna duda que en Tartagal ya se perdió el nexo y de nada sirven los eufemismos y el virus circula en la comunidad, no va la postura impostada del “me da bronca” para calificar la actitud de la comunidad y pretender poner toda la responsabilidad en la gente, el comportamiento ciudadano en nuestra comunidad no difiere mucho del resto del país y obvio que las inconductas no suman todo lo contrario, pero en este momento el punto pasa por la política sanitaria, mientras en el AMBA salen a buscar el COVID, a nosotros el COVID nos viene a ver (febriles) y los mandamos a casa con un tafirol a seguir contagiando.

No resiste ningún análisis, Tartagal es una ciudad que tiene ocho o nueve veces menos población que Salta capital y casi la misma cantidad de infectados, junto con Salvador Mazza es el punto débil de la provincia, hace unos días se informó que hubo 6 casos y todos de laboratorios privados, la traducción a esto es la inacción del estado, no se puede tolerar que en una pandemia la diferencia entre un diagnóstico y su correspondiente tratamiento pase por el poder adquisitivo de la persona, no se puede tolerar que la política de salud conduzca a ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda, el esfuerzo municipal está absolutamente limitado por una cuestión presupuestaria lo excede totalmente, Tartagal no es un conglomerado donde se amontonan personas, Tartagal no es un eufemismos semántico, urge salir a buscar el COVID en las calles de la ciudad y eso tiene una sola traducción testeos, hisopados y traslado del ministerio de salud provincial a la ciudad inclusive con asistencia nacional, como muchas veces escuchamos “el silencio no es salud”.

POR MARIO ANDREANI

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