Tu Parte del Trato – Por Mario Andreani

0
1795

Hay ciertos estereotipos que se instalan en la sociedad, toman visos de realidad y se le asignan significados que distan mucho de ser comprobados en la vida cotidiana.

Uno de ellos es la clasificación entre vieja y nueva política, esta falsa dicotomía es usada principalmente por los políticos y comunicadores sociales para supuestamente diferenciar lo que está bien de aquello que es condenable socialmente, en realidad cuando uno ve los comportamientos y acciones de quienes nos representan en ocasiones nos invade la nostalgia por aquellas formas políticas de antaño que nacían y morían en un mismo partido, donde la vergüenza ante el infortunio o los actos reprobables estaban claramente delimitados.

Los nuevos políticos sin generalizar pero no errándole por mucho al porcentaje, han sabido conservar lo peor de aquellos tiempos con los agregados de los vicios modernos, formando un coctel descompuesto.

Como entender que un personaje como Juan  Ameri asuma como diputado nacional suplente de Sergio Leavy, esta persona con antecedentes de violencia de género sumo a su curriculum un vergonzante hecho denunciado por una joven militante del partido de la victoria, donde mediantes WhatsApp pretende obtener favores sexuales de una adolecente a cambio de planes sociales y en otros actúa como delegado del senador suplente de Leavy, “Don” José Villarino pretendiendo conseguirle una muchacha a cambio de la generosidad del “gordo” en un lenguaje inaceptable, “cuanto más das, más recibís”, casi como delegados de un estado que pone a su disposición recursos para que los señores usufructúen la necesidad de la gente, como una rémora de la esclavitud o los tiempos feudales, poniendo la condición de la mujer en una cosificación propia de un género inferior susceptible de ser abusada.

Se trata del mismo Villariño que obtuvo dos traffics del estado para una fundación y que conservo para sus usos particulares, la cual sin disimulo fue usada en la campaña proselitista floteada con la imagen del jefe político Sergio Leavy.

Estos acontecimientos (WhatsApp), que con honestidad periodística tenemos que colocar en el carácter de supuestos, a más de una semana de conocidos no ameritan una desmentida del partido de la victoria, ni mucho menos una posición contundente, como si ellos mismos dudaran de su flamante diputado ,ni siquiera una investigación interna, nadie se auto denunció para limpiar el “buen nombre” como si se tratara casi de un hecho menor.

Mucha gente del partido expresa off the record que estas situaciones eran vox populi, alguien puede imaginar que estas actitudes escapan a los principales responsables, solo hay dos escenarios, cómplices o estúpidos y en ninguno de ellos le sirve a la sociedad, estamos hablando de dos de los principales referentes del partido de la victoria en Salta a nivel representatividad, hablamos de hechos imposibles de soslayar y mucho menos de tolerar.

El partido de la victoria suele jactarse de un progresismo al que enarbolan como bandera y en ocasiones (exceptuando a Leavy, monaguillo de Cargnello, integrante del bloque jurásico junto con Romero, Olmedo, Nanni, Fiore, Grande, entre otros.), han sabido lograr victorias impensadas frente a estamentos conservadores negadores seriales de la realidad, impregnados de creencias medievales cuyas sotanas no alcanzan a tapar sus propias inmundicias.

Matrimonio igualitario, identidad de género, diversidad sexual y otras luchas han sido un soplo de aire fresco en una sociedad negacionista, por ello mismo no pueden contagiarse del oprobio de aquello que para un compañero no hay nada mejor que otro compañero, deben entender que en ciertos momentos hay que plantarse y tirar de la cadena, no sin antes asegurarse que no quede nada flotando.

Pasando al orden local y retomando la dicotomía de nueva y vieja política en estos días se pudo observar cómo se rompió aquella máxima que quienes llegan con un intendente se van con él, sin ponerse colorados algunos muchachos de planta política aparecen sorpresivamente como planta permanente de la municipalidad, hechos que se escondieron hasta la derrota blindados por la violación de la ley no publicando el boletín oficial que los hubiera dejado al descubierto, verdaderos presentes griegos que se le deja a la nueva administración y por sobre toda las cosas a la sociedad, con este criterio cada intendente que llega a los dos años hace planta permanente a sus planta política y después no se puede echarlos, así nos llenaremos de contadores, abogados y rezadores profesionales, la política se ha convertido en un instrumento del vale todo y lo único que puede modificar esa realidad es la propia sociedad con su condena social como límite a la desvergüenza.

No más grata resulta la bienvenida de la nueva administración, casi simultáneamente a la conferencia en la que se presentaba el gabinete, los vecinos supieron reconocer entre ellos a quien dicen estafó a sus hijos cobrando un adelanto desde una empresa de catering por un servicio que finalmente no brindo y obviamente tampoco restituyo los emolumentos recibidos, en síntesis durante ocho meses se quedó con el dinero de los padres y solo accedió a devolverlos cuando estalló el escándalo que puso en riesgo su designación, la administración Leavy tenía una lógica que no resulto efectiva, cuando una noticia no los favorecía la ignoraban como si eso hiciera que la misma no existiera, pensando que después de dos o tres días nadie hablaría más del tema, los resultados están a la vista terminaron inaugurando antes de tiempo las obras de una conocida empresa en calle Belgrano antes de Alberdi, sería prudente que el nuevo administrador radical tome en cuenta que aunque no está escrito ni intervino ningún escribano, el firmó con la sociedad un contrato social y amerita que lo cumpla.

POR MARIO ANDREANI

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.