Que votamos los Tartagalenses, Por Mario Andreani

Que votamos los Tartagalenses, Por Mario Andreani

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Las elecciones de medio término tienen la característica que al no disputarse cargos ejecutivos se las suele visualizar como un acto electoral menor, sin embargo, en ocasiones tuvieron un significado premonitorio; como no recordar que a la derrota legislativa del radicalismo en 1.987 sobrevino la presidencia de Carlos Menem, o en su defecto el mal paso del menemismo en 1.997 tuvo como escenario posterior el arribo de Fernando de la Rúa en 1.999, más reciente podemos recordar que la derrota del kirchnerismo en 2.013 facilitó la llegada de Macri en 2.015.

Como vemos los resultados en ocasiones permiten una lectura hacia el futuro que no puede escapar del análisis político, no obstante, el escenario en la ciudad de Tartagal muestra una elección de doble faz que no guarda antecedentes en nuestra ciudad, dado que los tartagalenses asistimos a este turno electoral con una perspectiva tanto legislativa como ejecutiva.

La decisión del intendente Leavy de postularse como candidato a diputado nacional, lo coloca en situación de no terminar su mandato como jefe del ejecutivo local cuya fecha de expiración se sitúa en diciembre del 2.019, Leavy ha manifestado en distintos escenarios que su candidatura no es testimonial y de ser electo asumiría en diciembre de este año como legislador nacional, dejando vacante por dos años hasta 2.019 el sillón de la calle San Martín.

Por ello, el aparente descenso de categoría del hermano de Napoleón, don Eduardo Chanchin Leavy que deja su lugar en el mundo que es la banca de diputado provincial para postularse como Concejal, tiene como sentido llegar a la presidencia del cuerpo legislativo y de ese modo asegurar la permanencia de la caja local, asumiendo el rol ejecutivo ante la ausencia del hermano.

Esta decisión que si bien provocó el histeriqueo de la tropa dado que toda la estructura se pondrá a disposición del hermano Eduardo, genera una interna propia que al parecer no tiene peso como para inquietar una decisión que apunta a fortalecer el apellido.

Es clara la estrategia del partido de la victoria, ocupar una banca nacional y no perder el municipio local, además de postular a la banca provincial a Manuel Pailler, otrora hombre del neoliberal Juan Carlos Romero, Pailler que solía expresar que su límite era el kirchnerismo, muto en nacional y popular y abanderado del P.V., no obstante ello un candidato que suma (recordar que en la elección anterior pese a no obtener la banca de senador, saco más votos que el mismísimo Leavy en Tartagal), es justo decir que el mencionado no es el único saltarín, un colega suyo que aspira a la banca desde el oficialismo provincial supo en su momento pasar de la calcomanía en la camioneta del “ Campo no se escribe con K”, a recorrer la provincial al ritmo de “Avanti morocha” sin inmutarse, espacio que luego supo abandonar para cobijarse en las frazadas del poder provincial.

Ahora esta dualidad que presenta la elección en Tartagal dado que no solo elegimos legisladores, sino que también podríamos estar eligiendo intendente en la figura del presidente del concejo, no parece ser visualizada por una oposición desangelada que hasta la fecha con excepción hecha del radicalismo ha sido funcional a Leavy.

PhotoFunia-1500687912El principal partido de la oposición P.R.S., presenta una característica que no resiste el sentido común, el departamento San Martín tiene 7 legisladores provinciales, 6 diputados y un senador, de esos siete legisladores casi la mitad (3), pertenecen al partido fundado por el Capitán Ulloa siendo la fuerza política con mayor representación departamental y vaya dato los tres son de la ciudad de Tartagal, como explicar sino por la falta de interés que esa fuerza no tenga a la fecha un solo concejal, puede un partido que supuestamente aspira a gobernar la ciudad no tener representación en el ámbito donde se debate la vida diaria de la ciudad, obviamente que no y la explicación a este sin sentido es muy clara, se trata de proyectos personales, esta hipótesis se refuerza por el hecho que además dispersan listas y están peleados entre ellos, la razón muy espiritual por cierto transita los celos y reproches económicos por dineros de campaña anteriores.

No obstante el P.R.S. sigue la misma línea y de hecho ninguna figura taquillera está en la lista de concejales dejando casi servida la estrategia al actual intendente, siguen obsesionados con sus proyectos individuales sin dirigir la mirada al bosque.

En líneas anteriores exprese la excepción que significaba el radicalismo, el partido de Alem, supo refundarse en nuestra ciudad con un interesante recambio generacional donde sobresalió la figura de Mario Mimessi y puso el énfasis en la representación local, logrando sorpresivamente ser el concejal más votado en la última elección, ahora con cierta lógica su principal figura se postula a un cargo departamental en una elección que por su características ya enunciadas quizás requería la presencia de su principal dirigente para intentar complicar la estrategia del P.V., pero ya sabemos cómo son los radicales no tienen el mismo olfato por el poder que un justicialismo acostumbrado a gobernar.

Un párrafo aparte le dedicaremos a la izquierda que en nuestra ciudad siempre se expresó en el partido obrero, hace ya varios turnos electorales que el Kremlin salteño decidió purgar al histórico dirigente Pepe Barraza prescindiendo de su probada convocatoria electoral, la izquierda que supo ser la principal beneficiada del voto anti sistema, dejo pasar el viento de cola, acostumbrada a jugar al futbol sin arcos, se las ingenió para alejarse de cualquier cercanía que implique gobernar y retornar al carácter testimonial que le sienta mucho más cómodo, coptada por los beneficios del sistema, tres o cuatro dirigentes se reparten la representación, además de tomar decisiones desde la capital salteña haciendo gala de un centralismo que nada le envidia a los partidos tradicionales, parece increíble que teniendo a Trotsky lo pongan en el banco de suplentes.

En definitiva, la parsimonia anodina de nuestra ciudad parece no percibir lo interesante de este paso electivo que dice mucho más de lo que parece, la falta de debate y presencia dirigencial parece dispuesta a no sacudir una modorra cuya destino se encamina a mucho más de lo mismo.

marioPor Mario
Andreani

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