LOS JOROBADOS DE TARTAGAL – POR MARIO ANDREANI

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De por si la literatura es apasionante y mucho más uno de sus géneros como la novela, esta tiene la particularidad que puede versar sobre ficción y también sobre hechos reales, Tomás Eloy Martínez un notable escritor tucumano fue un maestro a la hora de novelar hechos reales, alcanzando la plenitud con dos libros imperdibles que uno desea no terminar nunca de leer, ellos fueron “La novela de Perón” y “Santa Evita”(la novela argentina más traducida de todos los tiempos y la cuarta más vendida en español), al usar el género de la novela el autor se permite licencias pero nunca cometiendo el pecado de desvirtuar los acontecimientos como tales, simplemente los saca del rigor sacramental para ambientarlo si se quiere con un poco de imaginación con la idea de meter el lector dentro de la novela, les puedo asegurar que nadie me enseño tanto sobre el derrotero del cadáver de Evita luego de la revolución del “55” que Don Eloy Martínez.

Esta introducción viene a cuento en virtud que lo que voy a contar no está novelado, muy por el contrario lo voy a transcribir casi textual apelando a la exactitud en mi memoria dado que es un relato verbal.

El día 06 de Mayo en una escuela que alberga niños pobres de nuestra ciudad una maestra había solicitado con anterioridad a sus alumnos un mapa para trabajar sobre él, al ser un grado inferior se trataba de la primera vez que esos niños iban a visualizar en forma directa un mapa, el precio del mismo en las librerías es de $3,00.

El día 07 los niños prácticamente ingresaron exhibiendo sus inicios cartográficos muestra de su entusiasmo, uno de ellos adujo que se había olvidado, pero otro de los menores se acercó a la maestra y casi en susurro le menciono su falta, al ser requerido de los motivos, con el mismo tono le expresó que su padre no tenía dinero y que inclusive ese día no tuvieron plata para comprar comida y su madre les había dado solo té, el padre quizás solo como un acto de esperanza y entusiasmo al niño le prometió que a la noche comerían.

Horas más tarde sesionaban los concejales de Tartagal, inmersos en su mundo de privilegios y con ignorancia suprema de lo que acontece en su pueblo, los ediles oficialistas se levantaban de sus bancas sin trabajar, no como un hecho aislado, muy por el contrario ingresando en mayo todavía prácticamente no laboraron pese a que su banelco funciono con plenitud en todo el año, obviamente ellos no tienen la capacidad de decisión para tomar dicha medida, solo obedecen órdenes superiores en una clara muestra de sodomización política.

El sistema democrático no es un sistema perfecto, simplemente no hay otro mejor, pero el paso del tiempo en vez de mejorarlo lo ha llevado a imperfecciones puesta al servicio del poder en desmedro del pueblo, erigiendo al político como una casta superior que pese a ser sumamente responsables de los fracasos se constituyen en los mejores pagos del país, lo cual les permite vivir en un mundo totalmente distinto al que conviven los ciudadanos.

La democracia en si misma está pensada como un sistema que va de abajo hacia arriba, el poder en la base, no hacer falta ser muy observador para ver que la democracia viro hacia modos militarizados primero se obedece luego se discute o dogmáticos religiosos, la infalibilidad del líder.

Seguramente si salimos a preguntar los nombres de nuestros escurridizos concejales vamos a observar que la mayoría de quienes vivimos en Tartagal no lo sabemos, circulan como anónimos representantes, clara muestra que su mayor virtud curricular es proporcional al mayor servilismo posible, cualquier esbozo de resistencia los condenaría al llano, permanecer es una demostración constante de disponibilidad a cualquier costo y les aseguro hay competencia.

La política perdió su capacidad de rebeldía, no quedan contestatarios, volviendo a la novela en este caso hablamos de ficción, Víctor Hugo creo un personaje llamado Quasimodo “El Jorobado de Notre Dame” quien por haber nacido deforme es abandonado al cuidado del archidiácono Frollo bajo cuyas órdenes se encontraba como único motivo de su subsistencia, Quasimodo se revela contra Frollo para proteger a Esmeralda una hermosa bailarina acusada injustamente y ese acto de rebeldía lo convierte pese a su deformidad en un ser hermoso para varias generaciones de lectores, indudablemente esa falta de rebeldía en nuestros concejales muy por el contrario los convierte en los jorobados de Tartagal.

Mario Oscar Andreani

NOTA: Vale aclarar que en la Novela de Perón Eloy Martínez comete un error no corregido en posteriores versiones al confundir nuestro Tartagal con el homónimo santafesino.

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