CALIFICACIÓN DE LA PELÍCULA: EXCELENTE
NOMBRE DE LA PELÍCULA: Avatar
AÑO: 2010
NACIONALIDAD: EE.UU.
GÉNERO: Drama / Ciencia Ficción
DIRECTOR: James Cameron
ACTORES: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver
Cuando el espejo nos habla
James Cameron no está para pequeñeces. Desaparece por años pero cuando vuelve al ruedo, arrasa. Arriesga, invierte y gana. A lo bestia. Y ante cada una de sus apuestas es dolorosamente tentador fruncir el ceño, gesticular con incredulidad y mirar con recelo los constantes golpes publicitarios. Es doloroso porque aunque la inversión monetaria sea descomunal y esto no nos agrade demasiado, los resultados suelen causar una admiración tan sorprendente que despeja los reproches.
La premisa de la película es predeciblemente ambiciosa: Jake Sully es un ex soldado que perdió la movilidad de sus piernas en el campo de batalla. Cuando su hermano fallece, una oportunidad se presenta: cubrir el lugar de su hermano en una misión de expedición a Pandora, un planeta de increíbles condiciones y resguardado con celo por sus habitantes, los Na’vi. Para insertarse en este mundo, Jake utilizará un avatar para compartir los mismos rasgos físicos que los nativos. Pero cuando Jake descubre la libertad que le otorga su nuevo cuerpo, es el comienzo de un nuevo e inesperado trayecto.
James Cameron tuvo a su disposición la tecnología más avanzada y los fondos de inversión mas abultados. Y no desperdició ni uno solo de esos recursos. Y si alguien osa pedirle un recibo de sus gastos, Cameron no tiene más que decirle: “Sentate y espera a que la película pase su primera media hora de metraje. Ahí tenés mi recibo”. Lo más probable es que, durante toda la proyección, ese espectador no pueda dejar de preguntarse: “¿Cómo hizo eso?” La tierra se ilumina cuando los Na’vi caminan sobre ella, la noche le permite a la flora brillar en todo su esplendor y esos pequeños seres de mil tentáculos flotan sobre el aire en el mayor de los silencios. Al relatarla, la vida en Pandora es absolutamente inverosímil pero mientras el público permanece en la sala ese mundo es creíble. Y si las maravillas tecnológicas no logran conmoverlo, la trama lo hará.
La tribu de los Na’vi ama su planeta y tiene una fuerte conexión espiritual con todo lo que lo integra. Pero la ambición de los humanos amenaza con devastar ese vínculo. Mientras transcurre la historia, ese lazo se vuelve reconocible para el espectador. Él mismo se amarra a ese sentimiento. Y como sucede con Jake, nosotros también logramos conectarnos con Pandora. Pero a diferencia de él, no nos hace falta un avatar para hacerlo.
La historia nos suena conocida. Hay reminiscencias del “descubrimiento” de América y las consecuencias que aquello deparó para nuestra tierra. Aunque también se puede entender como un llamado a la conciencia sobre nuestro accionar sobre nuestro propio planeta y los daños irreversibles causados a lo largo de nuestra existencia. La televisión, las calles y, por supuesto Internet, están repletos de anuncios que alertan sobre la realidad apocalíptica que nos espera si no hacemos todo lo posible por cuidar del medioambiente. Dejó de ser un cliché de los noventa para convertirse en el deber ciudadano.
Avatar es exitosa porque presiona nuestros puntos débiles. Maravilla nuestros sentidos y exprime las culpabilidades propias y ajenas. Es una película tan moderna que marca el comienzo de un nuevo paradigma que modificará todas las esferas de nuestra sociedad. Las invenciones tecnológicas revolucionan nuestros medios de comunicación mientras el mensaje no puede ser más primitivo: apreciar y cuidar nuestra existencia es impostergable.